Nuestra Historia

Nuestro Centro inicia su andadura en 1988 en los locales de la C/San Delfín de Madrid, en 1995 se produce la renovación de la dirección haciéndose cargo de ésta Esther Recuero: bailarina, coreógrafa y dedicada a la enseñanza de la danza desde 1982 en numerosos centros públicos y privados, a partir de este momento, decide continuar su carrera profesional en su propio centro de enseñanza para la formación integral de bailarines. En septiembre de 1998 se inauguran las actuales instalaciones en la C/Coronel Valenzuela, 3 de Madrid, un espacio de más de 400 metros cuadrados en cuatro salas, adaptado en todos sus aspectos a la enseñanza.

Durante todo este tiempo han pasado por el centro centenares de alumnos, muchos de ellos han obtenido su titulación de Danza Clásica y Española presentándose a los exámenes convocados por el Conservatorio, APDE y ACADE, obteniéndose un alto índice de aprobados.

Algunos de ellos han hecho de la danza su forma de vida, perteneciendo a importantes compañias o dedicándose a la enseñanza. Así mismo, se han realizado numerosas actuaciones, galas, demostraciones... Nuestro reto sigue siendo cada día formar nuevos bailarines, fomentar la ilusión por la danza a todos nuestros alumnos y colaborar con la difusión de este arte en nuestro país.

DESDE UN PUNTO DE VISTA FÍSICO
El baile estimula la circulación sanguinea, la flexibilidad y la resistencia, ejercita la coordinación y agilidad de movimientos, favorece la tonificación de la piel y es, por si solo, una manera divertida de mantenerse en forma sin tener que sufrir tediosas tablas de gimnasia.
 
 
PARA LOS NIÑOS
La danza ayuda a desarrollar la memoria, el oído musical y la expresión corporal. Para ellos, bailar es una forma amena de mejorar su equilibrio, la interrelación y el sentido del ritmo, constituyendo un complemento esencial en su desarrollo psicomotor y social
 
 
OFERTA
Comprende la formación específica que cada alumno requiere, disponiendo de clases dirigidas tanto a un alumnado con expectativas profesionales como al resto, sin límites establecidos por la edad ni por una exigente condición física.
 
 
SIMPLEMENTE POR DIVERSIÓN
No debemos olvidar que el baile tiene como principal fundamento divertirse, disfrutar, promover una actividad social que nos da la oportunidad de compartir con los demás nuestras emociones, brindándonos la oportunidad de desinhibirnos y liberar tensiones al tiempo que nos relacionamos con otras personas, haciéndonos olvidar nuestras preocupaciones de una forma saludable y divertida.